

Boletín de
Proyectos Sociales
núm 19
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La evaluación de programas sociales
Hace tiempo que en el ámbito social hablamos de la importancia de evaluar nuestra intervención, nuestro impacto. La realidad, sin embargo, es que seguimos lejos de la práctica evaluativa que se da en las áreas de salud o educación, donde esta praxis forma parte de su cultura y está integrada en el día a día.
A partir de la experiencia lograda en la realización de evaluaciones externas de diferentes programas sociales, educativos y laborales, desde Proyectos Sociales queremos compartir algunas reflexiones al respecto:
- ¿El diseño de intervención es eficiente?
Los programas sociales responden a unas necesidades sociales que podrían revertirse o reducirse de muchas formas. En este sentido, debemos evaluar si el diseño de la intervención es lo bastante eficiente. No solo debemos intervenir, sino que hay que hacerlo bien, garantizando que nuestra acción responde de la forma más equilibrada al problema social que se nos plantea y que impacta de forma positiva en nuestra sociedad.
- ¿El programa que planteamos es pertinente?
Los programas sociales se plantean bajo un escenario y se argumentan en torno a unas hipótesis y modelos de intervención. Debemos tener en cuenta que la realidad cambia y cada vez lo hace más rápidamente. Este es el motivo por el cual hay que evaluar, para captar de forma continuada las adaptaciones que merecen nuestras intervenciones.
- ¿Debemos rendir cuentas?
Las políticas sociales invierten recursos que son de todos, utilizan dinero público, pero también ayudas y donaciones privadas. Las administraciones públicas y las entidades del Tercer Sector Social tienen que poder rendir cuentas, tienen que ser gestores competentes y profesionales y lo tienen que saber comunicar de forma clara y transparente.
- ¿Cómo medimos el impacto?
Medir el impacto es medir el cambio producido por la intervención diseñada. No se trata sólo de atender a muchas personas, ni tan sólo de atenderlas bien, sino de conseguir que aquel ámbito de su vida sobre el cual se interviene mejore. Esto se tiene que poder medir. En el ámbito social éste es uno de los retos más grandes. ¿Qué metodologías de investigación nos aproximan a esta evaluación? Responder a esta pregunta no es nada fácil. Pero que no sea fácil, no significa que no se tenga que hacer. Hay que planificar desde el inicio, y lo podemos hacer a partir de diseños basados en grupos control (que no están en absoluto extendidos en nuestro país) o comparando el cambio entre la situación en el momento inicial, antes de la intervención y el momento final, una vez pasado un tiempo de aplicación.
- Tenemos que hacer nuestra la evaluación
A menudo vivimos la evaluación como un examen y no como un aprendizaje y una mejora, lo que puede generar inseguridad, malestar por el trabajo añadido o por pensar que es un trámite que debemos cumplir.
En el ámbito social tenemos que avanzar y hacernos nuestra la evaluación, con metodologías propias, con profesionales propios, sin perder de vista nuestro objetivo y las oportunidades que la evaluación nos ofrece, de contar con un sector cada vez más y más maduro.
Desde nuestro ámbito de investigación y consultoría en la acción social hemos evaluado diferentes programas vinculados a las políticas públicas o a proyectos del Tercer Sector.
Algunos proyectos de evaluación desarrollados:
Más información sobre la evaluación de programas sociales
93 410 16 02
ps@peretarres.org
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